Recibimos a Malena Correa, hija de nuestro compañero detenido desaparecido

  •  Publicado el 20 de febrero de 2025
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La hija de Juan Carlos Correa, trabajador del subte desaparecido por la última dictadura militar, estuvo en la sede de la AGTSyP- Metrodelegados. Malena contó, en un emotivo y duro recuerdo, cómo fueron los años de su infancia junto a su padre. El 2 de junio de 1977 Correa, que entonces era maniobrista en la Línea D, fue secuestrado en la puerta de su casa por un comando de las Fuerzas Armadas. Minutos antes, ese grupo de tareas, había destrozado la pequeña casita de madera de Correa en la que dormían su mamá, su pareja y su hija Malena de 10 años.

A Correa lo secuestraron cuando volvía de trabajar. Bajó del colectivo y a unos metros lo interceptan. Tenia cajas con medias, porque también era vendedor ambulante. Según el relato de un testigo, los militares se mofaron: "así que ahora usás medias". Lo golpearon y lo subieron a un Falcón verde.

El año pasado, durante el homenaje en Congreso de Tucumán donde se descubrió una placa que lo recuerda, se dio el primer acercamiento entre la familia Correa y los trabajadores del subte y premetro. En aquella emotiva jornada también estuvo German Valdiviezo, que supo ser compañero de Correa.

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Juan Carlos Correa no es el único trabajador del subte víctima del terrorismo de Estado. Jose Mendoza (boletero línea E), Daniel Chanampa ( boletero Línea A ) y José Cabrera (boletero línea A) también se encuentran desaparecidos. La secretaria de DDHH del sindicato tiene como uno de sus objetivos lograr reconstruir la historia de estos compañeros. Uno de los logros fue conseguir sus legajos. Pipi Gonzalez, guarda de la A, llevó adelante esta tarea.

En los legajos se puede observar la vida laboral de los compañeros. El día que entraron a trabajar, las sanciones, los días de licencia, los cambios de tareas. Haciendo como que aquí no pasa nada, están las notificaciones de Subterráneos de Buenos Aires notificando el ausente sin aviso. No iban a trabajar porque habían sido secuestrados y estaban en cautiverio bajo tortura. Finalmente, el despido por abandono de trabajo. Como si no hicieran falta más palabras, el último documento en el legajo de Correa es la "liquidación final". La de haberes.

Elegimos quedarnos con esta parte de su legajo, en la que Correa, un obrero como tantos, responde por qué desea ingresar a la empresa: "Puesto que soy hijo único y con mi padre gestionando hace dos años y medio la jubilación, la cual hasta el momento no se hizo efectiva, tengo la imperiosa necesidad de aumentar mis ingresos".