Mujeres y violencia

Alrededor de 40 mujeres de distintos puntos del país participamos de uno de los talleres de “violencia”, que se desarrolló en el Colegio El Nacional de la ciudad de Tucumán los días 10- 11 y 12 de octubre de 2009; ciudad en la que se realizó el “XXIV Encuentro nacional de la Mujer”.

El desarrollo del taller fue coordinado por una trabajadora social, a partir de un temario pre-establecido por la organización del encuentro, algunos de los puntos planteados fueron: la violencia del Estado, la violencia psicológica, fremicidio, patriarcado y política de prevención.

Como síntesis de lo escuchado, de lo debatido y vivenciado puedo contarles que la mujer que es víctima de la violencia padece en silencio, le resulta difícil manifestar su calvario, por miedo, por vergüenza o por que se halla tan minimizada por el agresor que pierde la capacidad de poder darse cuenta de su situación.

Casi por unanimidad se manifestó que el Estado es injusto en sus leyes, en las que prioriza al hombre, también el estado es culpable y cómplice ya que actúa en las situaciones de violencia una vez que el femicidio ha tomado protagonismo.

Es increíble que en estos tiempos, en los que la mujer alcanzó gran independencia, el patriarcado aún permanezca instalado, en muchos casos solapado bajo la seducción del agresor y en otros en forma abierta y deliberada; en ambos casos se logra la paralización de la víctima, quedando ésta impedida de poder ver que es presa de una oscura realidad.

Que la violencia psicológica también mata por que sus golpes traspasan el cuerpo, llegando al alma, a la mente y a lo más profundo de cada víctima transformándola en un ser sin autoestima, desvalorizada ante si misma, quitándole la identidad.

Como política de prevención, se ha expresado la resolución de éste taller de poner en acción las palabras y cada una de las participantes, desde su lugar en la sociedad, tratar de brindar ayuda.

Con respecto al estado, se le debería exigir que se haga responsable de lo le corresponde, desde; capacitar a sus empleados como por ejemplo a los policias, que en una comisaría son los primeros en recibir una denuncia de violencia y en lugar de proteger a la víctima logran que ésta se sienta culpable al no encontrar la contención adecuada, a los docentes para que puedan transmitir a los niños y adolescentes el concepto de violencia, ya que: VIOLENCIA puede estar en una mirada, en un gesto, en una palabra, en un grito, en un golpe y en su mayor expresión visible “la muerte”; hasta cambiar las leyes.

No quiero dejar de compartirles que en cada mujer del taller se podía ver, escuchar y percibir el dolor, ya sea por las heridas propias o de otras y también todas expresaron el ferviente deseo que esa realidad se modifique.

Muchas integrantes han dado testimonio de sus vivencias como víctimas, otras han relatado el maltrato y el abuso tanto físico como psicológico y hasta la muerte de hijas, hermanas, amigas, etc.

Participar del taller fue una experiencia nueva y enriquecedora. Sin duda es cierto el slogan del encuentro que dice: “algo cambia en cada mujer que participa”.

Nos vemos en el próximo encuentro? El año que viene en Paraná, Entre Ríos.

JULIA. (linea c)

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