EnelSubte

Otra campaña del GCBA sobre el Subte, con errores

En campaña, el gobierno de Horacio Rodríguez Larreta lanzó afiches para defender su gestión en subtes. Sin embargo, las piezas contienen errores de comunicación que demuestran que no fueron concebidos por alguien con un buen conocimiento de la situación de la red.

De cara a la campaña electoral, el gobierno porteño comenzó a empapelar la ciudad con afiches destacando su acción de gobierno en los últimos años. Dos de esas piezas visuales aluden a la gestión en subtes. Hasta aquí, nada fuera de lo común. Pero la extraña formulación de las consignas de los afiches, con algunos errores, hace pensar en que fueron concebidos por gente que no tiene contacto directo con el Subte ni un buen conocimiento de la red del Subte.

La primera menciona la incorporación de trenes con aire acondicionado en las líneas A y H. Obviando el detalle de que los primeros trenes con aire para la línea A fueron adquiridos por el anterior gobierno nacional –contrato que luego la Ciudad complementó con una compra propia de coches idénticos–, la propaganda no resulta demasiado objetable.

Sin embargo, otro de esos afiches asegura que “Seguimos extendiendo las líneas E y H”, acompañada por la fotografía de un tren de la línea H en la estación Santa Fe.

Las obras de la línea H, aunque a un ritmo muy inferior al inicialmente prometido, están ejecutándose en la actualidad y pertenecen indudablemente al actual gobierno, que las licitó en 2011 y las adjudicó a la UTE Techint – Dycasa. En la punta norte, la estación Facultad de Derecho tiene fecha de inauguración prevista en el transcurso del corriente año. En el extremo sur, las cosas vienen más lentas: la estación Sáenz, destinada a ser la cabecera, está demorada y es muy difícil que sea terminada para 2018, como se había anunciado.

Lo que también es atribuible al gobierno es la decisión de recortar el proyecto original por ambos extremos. En la parte sur, la Legislatura votó un proyecto oficial para cancelar la estación Nueva Pompeya. En el norte, tras la negativa del GCBA a construir el proyecto original (a Retiro por Libertador) se aprobó –también con impulso oficial– un desvío de traza por la Villa 31, con una iniciativa de pretendido espíritu social y pésima factura. Tal es así que el año pasado el ministro Moccia reconoció que ese proyecto no se construiría, con lo que la línea H se quedará sin llegar a Retiro.

El caso de la línea E presenta menos claroscuros: la línea no se está extendiendo en la actualidad, por la sencilla razón de que las obras civiles entre Bolívar y Retiro están finalizadas y fueron en su totalidad ejecutadas (a paso lento) por el Estado nacional, que en diciembre de 2015 transfirió la obra a la Ciudad. De hecho, hasta las vías están colocadas: el invierno pasado se anunció que esa obra había finalizado.

Restan en este caso obras complementarias: ventilación forzada, tendido de catenarias (que será rígida, como la de la línea B), señalamiento y construcción de dos subestaciones eléctricas (Correo Central y Lacarra), además de la finalización de la cochera Lacarra, entre otros trabajos secundarios, que SBASE está ejecutando en la actualidad.

La apertura al público de esta extensión está prevista para fines de 2018 o principios de 2019, casi diez años después del inicio de las obras. Contrariamente al Metrobús del Bajo, para el Subte no parece haber ningún apuro.

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